Estas allí, entre ropa que descolgabas de la soga y la recién lavada que colocabas prolijamente para que se secara, y no costara tanto plancharla más tarde. El tachón azul a un costado, rostro al sol y tus lentes con cristales claroscuros, la sonrisa que siempre te acompañaba, tu mirada atenta y chispeante y tu mente recorriendo lugares y momentos muy lejos de aquí. A veces intentando tararear alguna melodía de aquel corrientas de la infancia, perdido en los fondos de los recuerdos que aún atesoras
Ahí lo supe, no estarías siempre, algún día serias ausencia. La misma ausencia que habita en tu memoria y la rescatas a esa vida interior que te tiene solo a vos como testimonio de lo que fue.